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Entrevista a Sienna: “La música solo tiene sentido cuando es compartida”

El artista valenciano presenta “Lince”, un disco atravesado por la pérdida, la esperanza y la búsqueda de luz en los momentos más oscuros. Sienna habla sobre el papel que desempeñaron los conciertos durante su proceso personal, la evolución de su sonido y la necesidad de mantener la ilusión después de años de carrera.

Published on 28 Oct 2026

Sienna presenta “Lince”, un álbum nacido durante una etapa en la que los cimientos sobre los que había construido su vida comenzaron a derrumbarse. A través de doce canciones, el artista transforma el miedo, el duelo y la incertidumbre en un relato sobre la esperanza, los vínculos y la capacidad de reconstruirse.

La figura del lince, un animal capaz de ver en la oscuridad y avanzar guiado por el instinto, resume el concepto del proyecto. En el terreno sonoro, el álbum combina el pop alternativo de guitarras con texturas electrónicas y atmosféricas, recuperando una instrumentación más orgánica sin abandonar la evolución iniciada en sus trabajos anteriores.

En esta entrevista, Sienna profundiza en el proceso emocional que vertebra el disco, explica por qué el directo fue uno de sus principales refugios y reflexiona sobre el compromiso social de las nuevas generaciones, la independencia artística y el valor de seguir creando sin perder la ilusión.

Pregunta. “Lince” ya está publicado. ¿Qué representa este álbum y qué historia querías contar a través de sus canciones?

Sienna. Estoy muy feliz de que esté fuera. Ha sido un proceso bastante largo y complejo, pero también muy bonito.

Es un disco vertebrado por una etapa bastante convulsa de mi vida personal. Todo está muy integrado e implícito dentro de su discurso.

Habla, sobre todo, de esperanza. Habla de algo que creo que nos ocurre a todos los seres humanos: levantarte y mantener cierto compromiso contigo mismo. Es prácticamente un acto de fe, una forma de conservar la certeza sobre aquello que esperas y de buscar algo que pueda apaciguar un poco el alma y el espíritu.

El disco trata sobre cómo convertir una situación convulsa en pequeños puntos de luz. Las canciones van diversificando esa idea y construyen un relato conceptual y narrativo sobre todo el proceso, hasta llegar a ese punto de luz al que te agarras para poder salir.

Pregunta. Has explicado que es un disco que habla de la esperanza. ¿Consideras que esa esperanza resulta especialmente necesaria en el momento que estamos viviendo?

Sienna. Más que nunca. Estamos viviendo tiempos complicados, aunque creo que las personas jóvenes tenemos actualmente un altavoz importante y existe bastante compromiso con la situación y con la intención de cambiar y modificar las cosas.

También es verdad que prácticamente todos los días hacemos un acto de fe para poder continuar con nuestras vidas, a pesar de cómo está el contexto actual. Tenemos que estar más presentes que nunca, pero sin perder aquellas cosas relacionadas con la familia, los amigos, el entorno, el trabajo y nuestros objetivos que nos hacen sentir vivos.

Si te levantas y solamente piensas en cómo está todo, no sales de la cama. Tenemos que mantener ese punto de esperanza, creer que las cosas pueden cambiar y volver a investigar de dónde venimos y dónde estamos. Solamente así podemos comprender el contexto en el que nos encontramos y afrontar lo que viene.

Con todo el problema de la vivienda, por ejemplo, estoy muy orgulloso de los jóvenes y de todas las personas que acudimos a las manifestaciones y levantamos la voz para intentar que la situación cambie.

Pregunta. ¿Por qué elegiste la figura del lince para representar el disco?

Sienna. Porque los linces pueden ver durante las noches más oscuras y, en ese momento, yo necesitaba ver a través de la oscuridad.

También me interesaba la manera en la que el lince se desplaza por la vida: está enfocado, es sigiloso y se encuentra muy vinculado con la intuición y con las verdades ocultas.

En aquel momento, yo avanzaba de esa manera, con la mirada fija. No quería verbalizar completamente la situación que estaba viviendo porque sentía que hacerlo podía dejarme anclado allí.

Simplemente avanzaba como un lince, viendo a través de la oscuridad, con mucho sigilo, intuición e instinto, haciendo lo que tenía que hacer.

Pregunta. ¿Qué te permitió mantener esa actitud de esperanza y continuar guiándote por la intuición?

Sienna. Creo que fueron los conciertos. Sin que la gente lo supiera, de alguna forma me estaba sosteniendo.

Lo único sobre lo que sentía que tenía cierto control eran los conciertos. Eran mi manera de estar en el mundo, ocupar mi espacio y encontrar el valor y el coraje necesarios para seguir haciendo las cosas.

Este disco habla de un momento en el que mi madre tuvo una leucemia bastante agresiva. También habla de la pérdida y de diferentes duelos, incluso de los duelos en vida. Habla de ese instante en el que se te caen los cimientos y no sabes dónde agarrarte.

Intento que esa situación no sea el discurso principal porque me generaría cierta incomodidad utilizarla de esa manera. Sin embargo, no puedo huir de algo que vertebra profundamente el disco.

Al final, te agarras a la esperanza de que vendrá algo mejor, de que todo va a salir bien, y también a aquello sobre lo que todavía tienes algún control.

En mi caso eran los conciertos. Sin que el público lo supiera, las personas que venían a las salas se convertían en un canal y en una forma de desahogo absoluto. Eso era lo que me mantenía en pie.

Pregunta. ¿Qué importancia tiene actualmente el directo en tu relación con la música?

Sienna. Si me quitan el directo, no sé qué haría. Me reconcilia muchísimo con el oficio.

Que la gente me cuente sus experiencias, cómo ha conocido mis canciones, qué significa un tema para ella o por qué está allí me ayuda a recordar el sentido de lo que hago.

La música solamente tiene sentido cuando es compartida. El directo posee un componente que el estudio nunca puede darte: el contacto con las personas, comprobar cómo una canción se hace grande y descubrir de qué manera conecta.

No creo que el estudio y el directo deban estar separados. Forman parte de un mismo proceso.

Pregunta. Antes de publicar el álbum presentaste varios adelantos. ¿Cómo elegiste las canciones con las que querías introducir el universo de “Lince”?

Sienna. Fue un proceso bastante consensuado. Evidentemente, tenía claros algunos sencillos, pero otros fueron apareciendo conforme terminaba el disco, porque todo el proceso fue bastante intermitente.

Como estaba seguro de las canciones, no me resultaba incómodo publicar temas sin pensar constantemente que uno concreto tenía que ser “el sencillo”. Todo ocurrió de una manera natural, orgánica y espontánea.

“Lince” tiene doce canciones y publicamos bastantes adelantos. Me gusta mucho que la gente descubra un álbum completo, pero también entiendo los tiempos inmediatos en los que vivimos. Pensé que publicar más canciones previamente podía ayudar a que cada una tuviera su espacio y pudiera apreciarse con mayor atención, sin quedarse perdida dentro del disco.

Pregunta. ¿Se quedó alguna canción fuera del álbum?

Sienna. Prácticamente no. Están las canciones que tienen que estar.

Es verdad que un tema terminó quedándose fuera, pero porque sentía que ya no pertenecía al discurso del álbum y representaba otra etapa.

Pregunta. ¿Cuál fue la canción más difícil de terminar y qué temas consideras que ocupan el corazón del disco?

Sienna. Creo que el corazón del álbum está en dos canciones: “Esto mata a cualquiera” y “Valor”. Son dos temas que dicen mucho sobre el disco y sobre su discurso.

La canción más complicada probablemente fue “Cemento” por todo lo que cuenta. Hay una frase que dice: “Siempre serás dura como cemento”.

Habla de cómo nos torturamos pensando por qué le ha tocado a una persona sufrir algo así. Creo que será una canción difícil de cantar y tocar en directo porque tiene una letra muy contundente y compleja. Por eso ha sido uno de los temas más complicados del álbum.

“Lince” está formado por doce canciones, entre ellas “Valor”, “Cemento”, “Esto mata a cualquiera”, “Afilado”, “Garra” y “València”.

Pregunta. En el terreno sonoro, ¿has explorado nuevos caminos con “Lince”? ¿Cómo definirías el género del álbum?

Sienna. Las etiquetas a veces son necesarias. En cada disco intento incorporar nuevos elementos, otras texturas, nuevas producciones y diferentes formas de articular la música.

Mis primeros trabajos eran más pop rock o se encuadraban dentro de un indie más clásico. Después, “Trance” fue más electrónico.

“Lince” representa un equilibrio entre unas guitarras más orgánicas y diferentes elementos de sintetizador. Es una vuelta a las guitarras, pero con melodías más contemporáneas dentro de mi carrera, cercanas a la etapa de “Trance”, aunque llevadas hacia ese terreno más orgánico.

Pregunta. ¿Qué ha cambiado desde tus primeros discos hasta “Lince”?

Sienna. Ha cambiado todo. Existe mucha diferencia porque he atravesado numerosos procesos y he trabajado de manera independiente durante muchísimos años, prácticamente durante toda mi carrera.

Eso es muy bonito, pero también puede resultar agotador. He cambiado yo, aunque creo que todavía permanece una esencia relacionada con la ilusión y con cierta ingenuidad que conservo en algunos momentos.

Esa parte es la que mantiene mis ganas de crear. Me gusta muchísimo el instante en el que empiezas una canción y descubres hacia dónde va. Eso sigue completamente vivo dentro de mí.

Pero ha cambiado el contexto, he cambiado yo, han cambiado mis circunstancias y la manera en la que veo la industria. Intento mantener cierta inocencia a la hora de conocer gente, crear y permanecer dentro de este mundo, pero todo ha cambiado.

En uno de mis primeros discos tenía una canción titulada “Una presa que atacar”. Antes podía sentirme como una pequeña presa. Ahora, utilizando la analogía del lince, avanzo con más cuidado y he aprendido a entender antes a las personas.

Pregunta. “Trance” consiguió situarse entre los vinilos más vendidos. ¿Cómo viviste aquel reconocimiento y la respuesta del público?

Sienna. Fue una sorpresa muy bonita, especialmente porque estaba trabajando de una forma completamente independiente.

Ver el apoyo de la gente materializado en cifras fue emocionante. Además, los vinilos no son precisamente baratos, así que comprobar que el público decide comprarlo tiene mucho valor.

Intento no apegarme demasiado a los números. Quiero tener los pies en el suelo y la mirada en el cielo. No quiero quedarme atrapado en las cifras o en los resultados porque eso puede llevarte a definirte de una manera determinada.

Intento trabajar y dejar que las cosas ocurran si tienen que hacerlo, pero también hacer todo lo posible para que ocurran.

Pregunta. ¿Cuáles fueron los primeros artistas que despertaron en ti el deseo de empezar a crear música?

Sienna. En mi familia existía mucha tradición alrededor del bolero. Armando Manzanero me alucinaba.

Creo que esas armonías del bolero han estado presentes en mi manera de componer y han aparecido en varios temas a lo largo de mi carrera.

Me parecen armonías preciosas, con muchísimo contenido y mucha tradición. Creo que explican una parte muy importante de la historia de la música.

Pregunta. Estamos en el Movistar Arena. ¿Has venido habitualmente como público?

Sienna. Sí, he estado aquí muchísimas veces.

Uno de los últimos conciertos que vi fue el de Rawayana, que me encantó. También apareció Judeline y me pareció muy especial. Fue un concierto alucinante.

El último que vi realmente fue el de Aitana. Tengo amigos entre los bailarines, también participó GALE y tocó mi amigo Álex. Fue una pasada.

Pregunta. Para terminar, ¿qué película y qué libro relacionarías con el universo de “Lince”?

Sienna. Como película elegiría “Birdman”. Me alucinó por toda esa sensación de frustración y de encontrarte atrapado en una situación mientras estás construyendo una obra de teatro.

La relaciono con el álbum por ese proceso de pensamiento constante y de rumiación, por sentir que la mente está dando vueltas alrededor de una misma situación.

Como libro elegiría “El juego del ángel”, de Carlos Ruiz Zafón. Tiene misterio, sigilo y una atmósfera que encaja muy bien con el universo de “Lince”.

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